Quic's World

Todo es marcha, amigos.

Thursday, July 12, 2007

Contraataque

Era una mañana de vacaciones. Cuando uno no sale de Madrid, esas mañanas se convierten en horas vacías de ver tele mala, así que cualquier cosa que pase suele ser bienvenida. Bueno, todas no.

Sonó el teléfono. "Anónimo", se leía en la pantallita. Lo cogí con desgana, aunque en el fondo sabía que aquélla iba a ser la emoción más fuerte de lo que iba de día.

- ¿Dígame?
- Buenos días. ¿Se encuentra el señor Quic? -dijo una voz femenina sudamericana. Me dieron ganas de contestarle que me encuentro cada mañana sin buscarme mucho, pero fui más educado.
- Sí, soy yo.
- Soy Yurema Gonsales. Le llamo de MBNA para ofrecerle un nuevo producto.
- Sí, el crédito Puente Cash.

Era la vigesimoséptima vez que llamaban en el último mes. Para decirles que no quería el crédito Puente Cash había optado por muchas técnicas otras veces: educado, amenazante, histérico, suplicante. En cierta ocasión incluso me planteé aceptarlo, para que me dejaran en paz. Una vez incluso perdí los nervios y le dije a aquel tío que le iba a partir las piernas a él y a su madre, que sabía dónde vivía y que se anduviera con cuidado porque tenía amigos "mu locos", como yo. Grité "¡Atrás, atrás! ¡Métete en lo tuyo, enana!" con voz de ido para dar sensación de que verdaderamente podía hacer una locura. "Una pena que no quiera este magnífico producto, señor Quic. Buenos días", me respondió entonces aquel televendedor, anestesiado ante mi demostración de creíble locura.

Antes de que la teleoperadora de hoy empezara a soltar su charla, repasé mentalmente los datos fundamentales del crédito: "3.000 euros con un interés muy bajo", "se los ingresamos en su cuenta automáticamente", "no hay un producto como éste en el mercado". Ya llegaba el momento.

- El crédito Puente Cash consiste en el ingreso de 3.000 euros directamente en su cuenta...
- Pues yo soy profundamente antimonárquico y creo que había que matar al Rey -dije, cortando su monótono monólogo monotemático-. ¿Qué te parece?

Ella tartamudeó un momento. No sé por qué le había dicho esto, pero en mis anteriores intentos de no sufrir la charla de los televendedores de MBNA jamás había conseguido siquiera un carraspeo de mis enemigos. Ni una duda para ir del punto A) de su manual, "Monólogos", al H), "Respuestas Imprevistas (I)". Nada. Ni yo entendía mi nueva técnica, pero había ganado una batalla. Quic, 1 - Fuerzas del Mal, 0. Estuve por pedir la hora.

- ¿Perdone, señor Quic? -balbuceó, audiblemente nerviosa.
- Sí, que estoy hasta los cojones de la Monarquía española. Y tú deberías, porque allá de donde seas, Ecuador, Perú o Venezuela, nuestros reyes se follaron a unos cuantos indios antepasados tuyos. ¿Tú cómo matarías a Don Juan Carlos?
- Le recuerdo, señor Quic, que esta comversación está siendo grabada...
- No me lo recuerdas porque antes no me lo habías dicho. Así que o estás vulnerando mis derechos grabando una conversación sin mi consentimiento o me estás mintiendo.

Juro que sonó totalmente convincente. Ella se asustó, le dio a un botón y sonó "Para Elisa" tocada por un Casio PT10. ¿Qué haría? ¿Simplemente respiraba o estaba consultando a sus superiores? Dios, qué ganas tenía de que volviera a hablar. La música paró.

- El crédito Puente Cash, le decía, señor Quic, ofrece unas condiciones únicas en el mercado: un interés muy bajo y puede pagarlo en 12, 24 o...
- Yo creo que un magnicidio que se precie tiene que tener algo de espectáculo, pero no quiero que me detengan después. Por eso soy más de disparo lejano en plan Lee Harvey Oswald que de acercamiento fanático, rollo Alí Agca. Es que me cae tan mal... ¿A ti cómo te cae el Borbón, Yurema?
- A mí muy bien. Es muy campechano.

¡Hija de puta! Se sabía el rollito campechano igual que las condiciones del Puente Cash. Una profesional, pero iba a poder con ella.

- Pues no tienes ni idea. Se ve que estar todo el puto día martirizando a la gente con el crédito Puente Cash y sus putos 3.000 euros te ha secado el cerebro.
- Deduzco, señor Quic, que no le interesa nuestro producto.
- Deduces, gilipollas, que o me aguantas la chapa que te voy a pegar o cuando cuelgues, llamo a MBNA, pido que me pasen con el encargado y le digo que Yurema Gonsales me ha atendido de pena y que te eche.

Ni yo entendí mi reacción: siempre había tenido claro que los teleoperadores son una pobre gente que por cuatro pelas tiene que dejarse la vida colgada al teléfono. Que no tienen culpa de que sus empresas sean la roña debajo de las uñas de esta sociedad. Antes de poder dar marcha atrás, ella me demostró que no merecía compasión.

- Le voy a explicar una cosa, señor Quic. A usted le llamamos tantas veces porque no le quitamos de la lista de posibles objetivos. Yo cobro por crédito logrado, y cuando alguien me dice que no, en vez de colocar su nombre en la lista de quienes no quieren un crédito, le coloco en la de los que no me han contestado. Así, usted vuelve a la parte alta de la lista unos días después y le volvemos a llamar. Si me deja en paz -y ahí le tembló la voz, como a los policías novatos de las pelis americanas cuando hay un suicida que se va a tirar de una azotea y al joven madero le toca convencerle de que no lo haga-, prometo colocarlo en la lista de denegados y nunca más le volveremos a llamar.
- ¿Y cómo sabré que cumplirás con tu palabra? Eres pérfida: cuando me vendías el crédito tenías la voz de El Chavo del Ocho, cándida y tierna, y ahora pareces la mala de "Los ricos también lloran".

"Gran metáfora sudaca", pensé. A veces me sorprendo a mí mismo de lo bien que hilo los discursos.

- Porque si le vuelven a llamar, puede hacer que le pasen con el encargado y decir que en la fecha de hoy, a Yurema Gonsales usted le dijo que no quería el crédito y que le han vuelto a llamar. Automáticamente yo sería despedida. Si más gente supiera este truco, nadie recibiría llamadas de este tipo.
- Trato hecho, Yurema. Da gusto tratar con profesionales como tú.

Colgó sin decir adiós, enfadada. Quien no está acostumbrado a perder no suele tomárselo muy bien.

El Mundo de Quic, el Mundo de Quic. Marcha marcha, es genial.

10 Comments:

Blogger ATT said...

Soy Yurema. Creí que respetarías el acuerdo de que esa era una conversación privada, que no revelarías el secreto. Has puesto mi medio de vida en peligro al contarle a todos cómo zafarse de los de mi clase.
Me vengaré. Espera a que te llegue mi demanda (tengo una abogada cojonuda, se llama ATT).

3:39 AM  
Blogger Daniel D.L. said...

Soy el monarca. Te advierto de que... es broma. La empresa que te está acosando (bienvenido al club) probablemente está incumpliendo alguna ley de protección a los consumidores. Un sistema, digamos, más ortodoxo hubiese sido ponerles una denuncia. Son culpables, no hay duda. Si la idiota que te atendió dice la verdad e incumplen los procedimientos de la empresa por iniciativa propia, probablemente la dirección se salvaría de los cargos y serían declarados culpables sólo los trabajadores que realizan esa práctica. Si son todos, pues todos. Por supuesto en el sumario habría que investigar también la conexión vasca, que como todos sabemos si no se investiga es siempre porque se quiere ocultar.

3:58 AM  
Blogger Ele_nita said...

júrame, Sr. Quic, que esto es cierto, porque me salto el puto régimen y me tomo hoy tres copas a tu salud, y desde hoy serás mi gran amor. Aunque a mi el rey me parezca de lo más campechano, oiga...

4:01 AM  
Anonymous El Hombre Topo said...

PODRIA HABERME PASADO. O NO.

Esta mañana, justo cuando me acababa de leer este blog, ha sonado el teléfono. La historia de siempre, la tía dice tu nombre hasta donde les llegan los caracteres del ordenador (¿El señor Hombre Top?; Al aparato).

El caso es que a medida que la conversación va avanzando, he reconocido la voz. Se trata de mi hija mayor que, lleva varios años fuera de casa. En teoría se había marchado con una beca de investigadora senior al MIT, pero está claro que no estoy hablando con una investigadora senior, sino con una tirada de largo recorrido.

Me muero de ganas de preguntarle si es ella, qué le ha podido ocurrir, dónde vive, por qué tiene que ganarse la vida de esa manera. Por su parte, mi hija, que parece no haberse dado cuenta de nada, sigue con el argumentario que le han puesto en la pantalla.

¿Le interesa el crédito?

¡Qué dilema! Si le digo que no, me devolverán al montón de posibles interesados. Pero entonces le asignarán la llamada a otra persona y hasta que vuelva a llamarme ella pueden pasar muchas semanas. Más lo que me toque aguantar a mí por el camino. Si me da por preguntarle si es mi hija -cosa que ya sé a ciencia cierta-, corro el riesgo de que me cuelgue. Claro que, entonces, su controlador, que estará escuchando la conversación, habrá tomado buena nota y antes de la hora de comer ya la habrán echado. Y lo peor, me quedaría sin saber nada de lo que tanto me preocupa.

Tras pensarlo con mucho detenimiento -mi hija ha sido realmente amable esperando todo un rato largo-, he decidido aceptar el crédito. Que por lo menos le cuente a ella. Que si le sirve de algo (diez minutos más de vacaciones, veintisiete céntimos más en la nómina...) que al menos lo pueda aprovechar. Me la suda que me acusen de favoritismo.

Lo malo es qué le cuento ahora a mi mujer. Porque, a quién se le ocurre, meterse en un crédito de tres mil cochinos euros, a un interés del 240%, a pagar en seis meses, cuando realmente no nos hace ninguna falta. Lo más seguro es que piense que quería ligar con la muchacha en cuestión. Así que llamará a la empresa encuestión para quejarse y devolver el créidto, por lo que no sería nada raro que terminaran echando a la niña.

Finalmente, decido no decirle nada a nadie. Tengo un crédito que a saber cómo voy a hacer para pagar los intereses. Pero al menos a la niña no me la ponen hoy en la calle. A ver si hay suerte y llama en unos días con cualquier otra cosa. Por su padre que desde luego no va a ser, aquí me va tener todas las mañanas a la misma hora, al pie del teléfono.

4:27 AM  
Anonymous Mattu said...

Jodo, como se nota que sois gente importante, que os llaman Yurema o el Rey. A mi como mucho me dicen que si me quiero apuntar en cursos de ofimática o inglés. Por cierto, ¿alguien sabe porque en esos cursos que se dicen que te enseñan a controlar todos los programas de ofimática nunca te enseñan a manejar el Access?

11:56 PM  
Blogger Hans said...

Mattu: porque el access es una herramienta demoníaca.
Un poco racistaxenófobo te ví, Quic. O a lo mejor no. Cuida con esa abogada de Yurema: mucho peligro ahí.

4:54 AM  
Anonymous Syl said...

En estos casos, siempre soy la asistenta cuando cojo el fijo de casa. "Por favor, la señora no llega hasta las 12 de la noche todos los días, se mata a trabajar la pobre, llame a partir de esa hora".
Y se acabó.

12:35 AM  
Blogger arbusto el guerrero said...

Quic: coincido con Hans en que tiraste un poco de retórica xenófoba (pobre Yurema, joder), aunque estás perdonado porque en una calurosa mañana del mes de julio es muy difícil no perder el control al estilo de Michael Douglas en "Un día de furia 2".

Lo que no te perdonaré jamás es esa amenaza a la pobre teleoperadora, el eslabón más débil de la cadena (toma topicazo) o simplemente la pringada trabajadora que gana unos pocos euros sirviendo a las multinacionales del mal. Un respeto a los teleoperadores (y a los antiguos teleoperadores), por favor...

8:11 AM  
Blogger Brisha, la venganza said...

jjajajaja
Lo que me he reido con el post, yo tbm he sido victima de esa extraña raza de "seres humanos??".

muy bueno, la proxima vez que me llamen le saltare algo asi.

http://prohibidocantar.blogspot.com

No te importa verdad??

2:29 AM  
Anonymous Anonymous said...

cabrón hijo de puta racista, ve a que te den por el culo en lugar de insultar a una pobre chica que solo hace su trabajo

2:21 AM  

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