Quic's World

Todo es marcha, amigos.

Sunday, June 05, 2005

Tren, tío que odio, revista

Después de unos días de problemas técnicos y viajes de trabajo varios, regreso con más fuerza que nunca para contar una cosa entre fuerte y jo-qué-fuerte-tía.

Iba yo en el tren el otro día cuando enfrente de mí se sentó un tío que, no sé si os pasa, odio sin conocerlo. Es un tío que es de mi barrio, al que me llevo cruzando toda la vida (en la calle, en el fútbol), pero con el que nunca he cambiado ni media palabra. Todos mis odios hacia él parten de una cosa que se llama prejuicios y a éste le han caído todos: por su jeta, su ropa y su actitud, creo que este chaval es:

A) Uno al que de pequeño le han dado miles de collejas en el cole y que de mayor se hace el duro, con camisetas de Sepultura y demás, para ser alguien. Además, me parece un rojo de pastel y un atontao.

B) El típico tío al que han pisado toda la vida y que, en cuanto puede, pisa al que tiene al lado.

C) Un hortera, un payaso y un necio de no te menees.

¿Cómo se pueden sacar tantas gruesas conclusiones de alguien que ni te ha hablado en la vida? Vaya usted a saber, pero servidor, como el fútbol, es así.

El caso es que el otro día me encontré en el tren a este individuo. Lo veía de frente, escuchando música y, como siempre, moviendo la cabeza arriba y abajo con cara de mirad-que-duro-soy-que-escucho-Extremoduro. También iba leyendo. Yo iba a lo mío, flipando con el tamaño de los barcos de Abramovich (¿me acabaré algún día su biografía?), pero según le vi dejé de leer. Y me preocupé de saber qué leía. Juro por mis muertos que pensé literalmente: "A ver qué lee este gilipollas".

Y me leía a mí.

Me dedico a escribir en una revista que, no lo negaré, tiene algunos lectores que son unos frikis y unos pesados; es innegable, aunque me den de comer. Alguna vez me he cruzado en el metro o así a gente leyendo mi revista y conozco a mucha peña de mi mundillo que la lee. Pero lo del tipo éste me superó por completo. Y más cuando, fijándome detenidamente, vi lo que leía. Por la zona de la revista que tenía abierta, era muy difícil que fuera algo mío. Pero hete aquí que se le dobló un poco la hoja y sí, estaba leyendo una historietilla que, aunque suene feo, me quedó bastante chula.

¿Qué pensará? ¿Sabrá quién soy? ¿Será de esos pesados que se creen que eres alguien y te medio idolatra? ¿Pensará que es una mierda? Si cree que lo que leía era bueno, me jodería; "Mira que escribir para que le mole a gente como éste..." Si cree que es malo, me reventaría; !¿Quién se cree "ese" para decir que lo que escribo es malo?" Dios, sólo de pensarlo me salen ronchas con la forma de la cara de Rita Irasema...

Lo que no me planteo bajo ningún concepto, a pesar de esto, es cambiar mi opinión sobre este tío. Me ha costado años de cruzármelo y toneladas de prejuicios hacerme una pésima imagen de él y nada, ni mucho menos una revista, va a hacerme cambiar. Sólo faltaba.

El Mundo de Quic, el Mundo de Quic. Marcha marcha, es genial.

5 Comments:

Blogger _R_ said...

Odiar a la gente porque si, ademas de estar moralmente bien, es un atributo genético defensivo. Igual que si un caniche ve un gran danés se acojona y que si el gran danes ve al caniche se lo quiere merendar. En el ser humano ese instinto se ha convertido en prejuicios (perjuicios no, señora!)

7:12 AM  
Blogger +co said...

A mí me encanta odiar a la gente porque sí, y también que me caigan bien porque sí.
Y odio conocer a esa gente, porque siempre es una decepción.


También adoro criticar a la gente, tanto a la que conozco como a la queno, mucho más a la que no.

Sentarte en una terraza a mirar y criticar a la gente que pasa es de las cosas mas divertidas que puede hacerse una tarde de domingo, por ejemplo, o una de esas noches en las que lo estás pasando fatal, pero por lo que sea no uedes irte a casa. Pues te sientas a mirar y criticar y la noche pasa el doble de rápido.

Pero, claro, luego pasa lo que pasa, que uno descubre que ese al que odia resulta que no sólo te lee (cosa que, con este invento de los blogs, ultimamente pasa mucho) sino que además te dan de comer y contribuyen a tu hipoteca.

Y te pasa como a Quic: que, además de flipar, ya no sabes que pensar, tanto de ese ser como del sentido de tu trabajo.

7:52 AM  
Blogger Errado said...

A mí me gusta hacer crucigramas.

2:29 AM  
Blogger mari-ici said...

A mi me gustaria empujar a la gente por las escaleras del metro y también llegar a una curva a 180 y no girar el volante

3:30 AM  
Blogger kurt said...

odiar mola

criticar une

hay que estar superafavor o superencontra de las cosas nada más verlas, sin aún conocerlas. Luego, si hay que cambiar de opinión, pues no pasa nada.

1:16 PM  

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