Quic's World

Todo es marcha, amigos.

Thursday, November 03, 2005

Conan O'Brien (con "e")

Sólo he ido una vez a Nueva York, pero tengo que volver. De momento, no ha habido ciudad en el mundo que me haya gustado / enamorado (en la mezcla justa) más. Pero es que NYC y servidora empezamos nuestra relación con buen pie.

Hete aquí que llegamos al hostel (¿albergue en castellano?) en el que estábamos alojados en Chelsea, el barrio gay de NYC -dato que desconocíamos al ir-, un lugar bastante "modesto" pero el barrio era chulo, con comisaría de policía al lado y todo. Como no teníamos nada planeado, hicimos el zombi: salimos a la Sexta y caminamos en dirección a Times Square, aunque no sabíamos realmente adónde íbamos. Yo ahí ya sentí una atracción rara por las luces esas, tenía la sensación de que caminábamos sin rumbo fijo pero atraídos vaya usted a saber por qué fuerza tras los neones (no quiero bromas fáciles, que ya se me han ocurrido a mí). Íbamos un poco dando tumbos cuando vimos la sede de la NBC (creo recordar que cerca del Rockefeller Center) y nos paramos a mirar la tienda oficial por fuera, donde al día siguiente me dejaría más pasta que en ninguna otra shop. El caso es que íbamos caminando tranquilamente cuando nos cruzamos con un tío que me sonaba.

Siempre me gustó Conan O'Brien, me hacía mucha gracia. Es tan ácido como ningún otro presentador que yo haya conocido y su tono de voz me parece fantástico. El caso es que el pelirrojo aquel, un tío sorprendentemente alto (algo más que yo, así que debe andar por el 1.95 o más), era el O'Brien. Tengo facilidad para identificar a la gente de la tele cuando la veo por la calle, así que en cuestión de centésimas de mí salió un sorprendente "Mister O'Brien!" que, cuando el tío se giró, acompañé con un torpe "Can I take a picture with you, please?". Todavía no sé si sólo entendió "picture" (normal, porque vaya inglés el mío), pero el caso es que automáticamente el tío se me agarró al hombro, me preguntó de dónde era y cómo era que yo le veía. Le expliqué que lo hacía todas las noches (por entonces era verdad, veía de seguido a Jay Leno y a él en la NBC del satélite, ya que por esa época incluso lo daban subtitulado). El hombre alucinó, se hizo la foto y se despidió.

A partir de ahí pensábamos que NYC iba a ser una orgía de ver famosos todos los días, que íbamos a ver a Woody Allen en el supermercado y a Spike Lee en la Zona Cero, pero lo cierto es que fuimos a un partido de los Knicks y no estaba ninguno de los dos.

Tras unos días sin ver famosos, hete aquí que de repente la ciudad se llenó de tíos con falda escocesa. No uno ni dos, sino cientos. Algo impresionante. No sabíamos muy bien qué ocurría (y a día de hoy seguimos sin saberlo), pero suponemos que el hecho de que la Quinta estuviese cortada y desfilasen por ella miles de escoceses enfaldados querría decir que era el día de Escocia o similares, esas cosas tan neoyorquinas. En estas que asomamos la gaita (nunca mejor dicho) por el desfile y ¡tachán! Sean Connery vestido de typical scottish. Para Madrid contentos como piojos.

Tengo que vovler a NYC como sea. Se admiten donativos.

El Mundo de Quic, el Mundo de Quic. Marcha marcha, es genial.

1 Comments:

Blogger Haters said...

Perlas:

http://gorillamask.net/conanwalker2.shtml

7:46 PM  

Post a Comment

<< Home