Quic's World

Todo es marcha, amigos.

Wednesday, May 17, 2006

Cosas que llevábamos al cole y nunca volvimos a utilizar

Hay muchas cosas que hacía o sabía hacer en el cole y que ya ni hago ni sé hacer: llevar mochilas de 45 kilos cada mañana (en mi época no existían los niños con mochila-carrito), hacer raíces cuadradas, saltar el potro, pintar en las mesas... Pero, sobre todo, hay una multitud de objetos inservibles que por entonces eran tan vitales como pesados y que hoy en día no tendrían ninguna utilidad. A saber:

- Mochilón: Fue un hit mío una Adidas preciosa que tenía dos cremalleras grandes y el clásico bolsillo pequeño. En general era un elemento que cuidaba bastante. Te daba cierto caché infantil.

- La regla para hacer un mapa de España: Una silueta de plástico, ora transparente, ora opaca, con dibujos de los ríos y tal. ¿Tantas veces dibujábamos la piel de toro para necesitar una regla específica? A ésta hay que añadir el transportador de ángulos (siempre me encantó el nombre), la escuadra, el cartabón y la reglota de 25 centímetros (me suena, sí) o 50. Grandes los estuches esos de plástico que eran como carpetas y tenían todas las reglas que necesitábamos.

- Folios del galgo: Anda que no eran famosos esos, que los ponías a la luz y había un galgo dibujado. ¿Siguen existiendo?

- El rotring: Éste me jodía especialmente porque encima costaba una pasta. Venía en una caja de plástico duro que siempre se rompía (todos teníamos la tapa destrozada) y nunca entendí su utilidad. Era como un Pilot pero en caro. Un sacacuartos.

- Ceras blandas y duras: Las primeras, Pelykan; las segundas, Plastidecor ("no se rompe / no se ensucia / se puede borrar"). Cada una tenía su utilidad. La dura de color carne era, paradójicamente, muy utilizada. De pequeños creíamos que el mundo era de color de rosa, y la gente del color ése. Todo fake.

- Pegamento de barra: Marca Pritt, por supuesto. Limpio, estético y fácil de usar. Siempre fui muy fan, aunque no oliese. Lástima.

- Boli de 20 colores: Uno de mis elementos favoritos: ¿quién podía resistirse a escribir en naranja y en fuxia con un superboli del ancho de un calabacín? En los bolis tradicionales, superafavor de Bic (cuando yo era pequeño la tapa no estaba capada, y el otro día leí que las caparon para evitar que los niños se ahogasen si se las tragaban), superencontra de Staedtler, que siempre se salían y te armaban unos cirios impresionantes. Sigo siendo enemigo de los Pilot. Se me corren siempre. Yo era claramente mordedor de boli. Hoy no lo soy.

- Estuche: Muy en contra de los duros, esos de lata, muy a favor de los de tela con cremallera, casi siempre de la NBA. Muy en contra también de los de cremallera enanos, ésos en los que no cabía nada. Eran más de niña que jugar al Pang. ¡Ah! Y extraordinariamente en contra, rozando jugarte unas collejas, del estuchón maleta con miles de cosas. Era a los estuches lo que un todo incluido a las vacaciones.

- Sacapuntas de dos agujeros: Me encantaba sacar punta, pero esos de dos agujeros eran un poco inútiles. El grande realmente nunca se utilizaban. Siempre me encantaron los de metal, rollito industrial, y renegué de los de plástico estándar y ya de los historiados, en plan en forma de Espinete, ni os cuento.

- Cuadernos de cuadros y de rayas: Enemigo acérrimo del de rayas. Espero que se hayan extinguido. Para los tíos de letra fea y grande, o sea yo, eran un suplicio. Muy de niña las rayas, sí. Forever cuadros. En cuanto a la decoración, sobriedad.

- Carpeta decorada: Nunca fui muy de decorar. Teleindiscreta nos hizo grandes favores con esas fotos de V o diferentes series a los que éramos vagos y nos negábamos a forrarlas. Los separadores me parecían buenas ideas. En las decoradas de fábrica había amplio debate, porque había algunas chulas. Yo tuve unas de Magic Johnson espectaculares. A día de hoy estoy fascinado por las azules oscuras de goma blanca, muy trendys. Grandes.

- Forrados en general: Había que forrar los libros, eso era así, pero qué coñazo era. Por mi parte, compraba los forros ya con formita, que total costaban un poco más y te evitabas la molestia.

- Lápices duros y blandos: Otra estupidez. Eso sí, el diseño de los Staedtler, amarillos y negros, muy bueno. A favor. Muy en contra de tener el lápiz enano después de haberle sacado mucha punta. Tercermundismo no, hombre. Ah, y muy en contra de la goma de borrar en el culo del mismo.

- Goma de borrar: Milan (hoy tengo un llavero de plata espectacular, que me regaló ATT, con forma de goma de éstas) era casi un monopolio. Siempre de las cuadradas y gorditas. ¿Eran las de 25 pelas? No sabría precisar.

- Pinturas y rotuladores: Había más debate en torno a las pinturas de madera, que mayoritariamente eran Alpino pero no había unanimidad. Sí que era monopolio Carioca en los rotuladores, también llamados "rotus" o, en casos de chavales que veías que iban de cabeza a trabajar en un McDonald's, "retus". Su supercaja con lo menos 50 colores (¿para qué servía el gris, si no era gris?), en ese estuche de plástico duro que se abría por arriba, fue todo un hit generacional.

Seguro que se me pasan muchos objetos y que vosotros lo completaréis. Confío en mis lectores.

El Mundo de Quic, el Mundo de Quic. Marcha marcha, es genial.

33 Comments:

Anonymous Maxwell Smart said...

Impresionante!!! Qué recuerdos!!! Todavía tengo mi estuche de los Lakers moradito y amarillo.

3:36 AM  
Blogger Ele nita said...

Genial, Quic... me has hecho recordar... infinidad... y mira que nos llevamos algunos añitos, pero hay cosas que nunca cambián... yo también llevaba mi cabás que era un autobús amarillo con un termo beige con tapa marrón... y ahí llevaba la merienda, que es muy importante ir al cole con la merienda.

4:09 AM  
Blogger Ele nita said...

y la flauta... ¿no llevabais la flauta? Que... ¿quién puñetas ha vuelto a utilzar la flauta? Para tocarla, me refiero...

5:27 AM  
Blogger Scotchbrite said...

Pocas cosas en el mundo huelen tan bien como las pinturas de colores Alpino...
Te olvidas del compás y de todos sus accesorios ridículos...

7:09 AM  
Anonymous sue said...

Olvidas uno de los clásicos, regalo de comunión por excelencia, como ya comentó Arbusto: el compás. ¿Qué sería de los fabricantes de ojos de cristal si los niños no llevaran compás a clase? A mi me gustaba por su peligrosidad, a mis 9 años me sentía muy mayor porque dejaban en mis manos un arma blanca mortal... Y por los círculos tan bonitos que hacía, claro.

Y ahora dicen que le quitan la punta a los bic para que no se los claven los niños. En nuestra época solían decir que había que cerrarlos "porque se secaban".

De lo demás, muy de acuerdo con lo de las rayas. Aún hoy las tengo gato, porque eran de niña, pero yo misma era una niña y aun así no era capaz de escribir como Dios manda en esos cuadernillos rayados. Me gustaría pasar un día por los prostíbulos la carretera de Extremadura para visitar a todas mis compañeras que sí escribían en rayas y que decoraban sus deberes con verde y rojo...

7:11 AM  
Anonymous Anonymous said...

oye, sue, yo soy muy fan de los cuadernos de rayas, aún los utilizo y no trabajo en ningún prostíbulo de la carretera de Extremadura. me gustan mas que los cuadros pero mucho menos que los cuadernos de hojas blancas completamente.

otra cosa con la que discrepo es con el material de los estuches. yo siempre estuve muy a favor de los de metal, pero de los que solo tenía un piso. chulísimos

y como quic es un niño no ha comentado algo que cuando yo iba al cole -hace los mismos años que él- era una auténtica locura entre el alumnado femenino: los sobres y los folios de cartas de diferentes colores y olores que las niñas nos intercambiábamos en el recreo. fue el primer elemento de distinción socioeconómica del que fui consciente. las niñas "mas guays" (no sería yo) eran las que tenían las mejores hojitas y sobres, que, como se pusieron de moda costaban una auténtica pasta.
Cler

10:55 AM  
Blogger arbusto el guerrero said...

Me solidarizo con Ele nita en el tema flauta. ¡Qué peñazo llevarla en la mochila! Supongo que todos teníamos la clásica marca "Honner", de color amarillento y con funda verde.

En cuanto al compás, hace bien Sue en recordar mi texto de unas semanas atrás. Aquello sí que era peligroso (siempre había un capullo en clase que hacía la gracia de clavársela en la piel de la palma de la mano, o algo así).

Y qué decir de la marquetería... joder, una hora de marquetería era un festival de recortar madera y de soplar luego el polvillo que quedaba en la mesa (estimo que entre un 20 y 30 de la clase salía con irritación de ojos debido a las virutas). También recuerdo que el "pelo" de la sierra a veces se calentaba tanto que reventaba.

Una pena: creo que fuimos la última generación de la FP.

11:07 AM  
Blogger noviocadaver said...

peonza, también llamada trompo.

2:39 PM  
Blogger Sylvia said...

La segueta, vive dios que sí. Aquellos cuadros hechos con clavos e hilos sobre fondo de papel de terciopelo que se pegaba (ahora no recuerdo el nombre). Las clases de Pretecnología (juro que se llamaban así en mi cole). ¿Los rotring (0,2-0,4-0,8)? Una mariconada fácil, Quic, ya te hubiera querido ver yo intentar llenar un tiralíneas con tinta china y no ponerlo todo como un cristo. El libro de lectura Senda, de Santillana, lo bien que me lo pasaba anticipándome a las lecturas de clase. La cartera, joder, la cartera, en mis tiempos no se llamaba mochila. Esos 9 años de diferencia se notan, pero en el fondo casi todo es igual.
De los 15 a los 19 años o así trabajé en la papelería de la esquina de mi casa todos los septiembres para la vuelta al cole (entonces, cuando los hiper no acaparaban las ventas, y las papelerías se ponían hasta la bandera), y me lo pasaba teta despachando libros, material de clase y chorraditas varias. Y convenciendo a la mejor clienta de revistas rosas de mi jefa de que era mejor invertir en un libro que en el Pronto, el Hola, el Garbo!!! y el 10 minutos todas las semanas y en las que ponía en todas lo mismo.
Menudas collejas me llevaba, joder...
Qué tiempos.

1:14 AM  
Blogger Brusko said...

Los rotuladores Potombo, mucho mejor que los carioca, y ¡¡duraban el doble!!

Los cuadernos de dibujo Discóbolo, que cuando los comprabas, todos blanquitos y sin máscula, te creías Picaso por lo menos, aunque luego tuvieras menos arte que una guitarra sin cuerdas.

Y lo más importante, el Inoxcrom, el que tenía un boli de ésos, con su parte inferior de plástico de color, y su parte superior de inox brillo, con boton para sacar la punta, era el gefe, nada comparable al bic clásico.

1:37 AM  
Blogger ATT said...

Grande Cler recordando los intercambios de hojitas y sobres, mira que eramos ñoñas, jobar.

Y si el compás os parece peligroso.... ¿que me decís de los punzones? No sé vosotros, pero yo en pre-escolar utilizaba esos palitos con pingho en la punta para agujerear dibujos siguiendo los puntitos, no sé cómo no nos sacamos los ojos unos a otros

1:48 AM  
Blogger Ele nita said...

Quic... como estoy disfrutando con este temita... gracias mil.

2:56 AM  
Anonymous sue said...

Cler: mis disculpas por lo de las rayas. La verdad es que me refería a esos cuadernos horrorosos del colegio, pero después, pensándolo, me he dado cuenta que la Moleskine que utilizo en la actualidad y que me da un prestigio que pa qué entre mis colegas, también tiene rayas. Retirado queda.

Lo de las hojitas y la distinción socioeconómica es muy cierto. Yo apenas tenía unas cuantas hojas vulgares, y creo que mis padres no eran pobres. Solo que eran un poco tiránicos, agarrados y poco amigos de los caprichitos. Cuánto sufrimiento para una niña de 10 años.

Sylvia: en mi cole (que era el de Cler) también se llamaba pretecnología y el libro de lectura también se llamaba Senda, de Santillana. Yo también me anticipaba a las lecturas. De ese libro aprendí, por ejemplo, lo que era un baño turco y lo que era Machu Picchu. Y todavía sigo pontificando, cuando se habla de estos temas, con lo que decía el libro. :D

3:44 AM  
Blogger Hans said...

Quic: yo creo que sigue habiendo folios galgo, que eran muy buenos y muy caros. Siempre odie los plastidecor. El pegamento Pritt es posterior a mi infancia (hoy está muy en boga y lo siguen usando. De hecho, UPFM, que es un poco rebelde, y su profe me advirtió de que no usaba el reglamentario -Pritt- si no otro "así que obsérvela, ya sabe V. de los peligros del pegamento". BIC cristal, nunca el fino (perfectamente impresentable). Super-a-favor aún hoy de los staedtler noris amarillos y negros HB;

Sue: Eso de "Las tengo gato", aparte de un laismo del 15, qué quiere decir? Que les tienes manía? Por otra parte me ha parecido sugestiva la argumentación "rayado cuadernil-prostitución vocacional". Curioso.

Sylvia, veo una clara proximidad generacional entre tú y yo :D. Lo digo sobre todo por el Senda, de Santillana, en color marrón. Curioso, ese fue el origen del megachollo polanquí. Yo también tenía pretecnología (creo que Abrusto ha tenido un lapsus teclae). El papel terciopelo a que te refieres es el airon-fix, no?

El boli inoxcrom era ennoblecido, como de regalo. El BIC era sin embargo el proletariado boligrafil. Escribía mejor, anyway. Y para papel de dibujo, GUARRO, naturalmente.

Buen tema, Quic

3:48 AM  
Blogger Quic said...

Es un tema infinito.

El ascenso en la escala del compás era tanto socioeconómico como académico: empezabas con uno freak que tenía un agujerillo y una tuerca donde insertabas un lápiz y acababas con el de los accesorios inútiles (no he visto ni conozco a nadie que haya utilizado uno jamás) que tenía un ruedón en medio que fijaba los palitroques. Yo era muy de apretar y hacer agujero en el folio.

La cera blanda servía, sobre todo, para hacer esos dibujos en los que pintabas un folio entero con una capa de colorines, pintabas encima una negra y hacías gráciles formas rascando con un palillo.

Se me pasó el apasionante mundo de la témpera y la acuarela. Muy protémpera, muy antiacuarela. ¿Las témperas eran Jovi o algo así?

Y quizá habría que llegar al mundo de la informática incipiente: el programa Banner. Todo el mundo hizo portadas con letras en perspectiva con este programa. Fue todo un hit.

4:46 AM  
Anonymous sue said...

El laísmo, un defecto muy madrileño, no por ello menos defecto. La mayoría de las veces soy consciente, pero no lo puedo evitar, me suena bien. "Las tengo gato" sí, significa que les tengo manía.

Algunos ejemplos tomados de mis circunstancias recientes: "mi jefe me tiene gato y no hay quien le aguante". "El sábado voy a una boda, pero le tengo un poco de gato a la novia".

5:14 AM  
Anonymous mistica said...

Genial el post! Me ha encantado, enhorabuena.

5:54 AM  
Anonymous mistica said...

Te he enlazado a mi blog, espero que no te importe.
Un saludo.

6:04 AM  
Blogger Quic said...

Yo encantado, of course

8:07 AM  
Blogger ratoncitoperez said...

jA, JA, JA, Perfecta definición de aquellos días de escuela...
Qué me dices del Supergen, que te colocaba... y de los libros de texto santillana con cuadrados o círculos concéntricos de varios colores... Los cuadernillos de caligrafía Rubio, el libro de Senda...

10:08 AM  
Blogger Scotchbrite said...

Jejeje ¡El SuperGen!... Este tema demanda una entrada propia Quic...

10:14 AM  
Blogger Sylvia said...

Hans: Airon-fix, eso, eso !!! Joer, no lo recordaba. Y eso que lo despachaba a tutiplén en la papelería. Para que me ubiques generacionalmente, 1970. Gran año aquél. Tú, como yo, estudiarías aquello de "Castilla-La Vieja", que llegaba hasta el mar, porque Santander estaba dentro y "Castilla-La Nueva" en la cual no estaba Albacete, que estaba metida con Murcia. Qué catarsis cuando lo cambiaron todo...
Sue: En el Senda yo aprendí a escribir Quetzalcoatl y cuando estuve en México pensé que tenía que haberme llevado mi librillo marrón de 4º ó 5º de EGB.
Quic: Las témperas era Jovi, exactamente. Cuando descubrí el magenta fue todo un mundo. Y los lápices con gomita arriba son lo mejor de lo mejor para los sudokus.
Brusko: Definitivamente, eres vasco, tío. ¿Rotuladores Potombo? ¿Cuadernos de dibujo Discóbolo? Ni puta idea...
Y yo, era de los cuadernos de cuadros (a pesar de mi tendencia letril). De dónde me va a venir si no esta letra cuadradota que me gasto...

10:26 AM  
Blogger Quic said...

Syl, los cuadrenos de dibujo eran, efectivamente, Discóbolo, con su idem en la tapa, color beige. Lo de los rotuladores se lo ha inventado por la falacia histórica del hecho diferencial.

10:48 AM  
Anonymous Anonymous said...

qué es el supergen????
cler

12:56 PM  
Blogger Elenita said...

Añado:
Los cuadernos tamaño A3 marca GVARRO, que eran los cuadernos guarros, claro.

La cola blanca esa que era un bote redondo y el capuchón era negro... no recuerdo la marca.

Las regletas, para aprender a sumar y restar, cada una era de un color, y según su longitud representaba un número.

Las témperas eran Jovi, confirmo.

El "Diccionario Básico Anaya de la Lengua", que era verde botella, un clásico.

Y, por supuesto, los cromos Panini!!! Que al final del álbum te venía una página para pedir los que te faltaban...
Qué recreos... tengo, tengo, tengo, no tengo, no tengo, tengo...

3:37 PM  
Blogger Quic said...

¿Tengo, tengo, tengo, no tengo? De toda la vida sile, sile, sile, nole, sile...

1:06 AM  
Blogger pedro said...

el pegamento imedio, el papel pinocho para las manualidades, el tippex que no nos dejaban usar, los boligrafos replay(que tampoco nos dejaban usar), el recambio del 42 y sus respectivos cuadernos, el chapón de 50x50, el pegamento de color naranja con pincel... y una moda que hubo en la época dorada de los dibujos animados telecinqueros: el intercambio de fotocopias de los personajes...

y porque no quiero entrar en los cromos y estampas...

4:29 AM  
Anonymous Anonymous said...

Recordáis las gomas de nata esas que olían tan bien que luego se dijo que eran toxicas, todos en mi clase en un momento dado mordimos una para probar... por si sabia bien.

11:20 AM  
Anonymous Anonymous said...

Los rotuladores Potombo sí existían, y como bien dicen pintaban mejor que los Carioca, como mas denso.
Tenían el capuchón con rallitas finas y el extremo plano, a diferencia del extremo puntiagudo de los Carioca.
El que mas molaba era el color "mierda", el marrón metalizado.

7:50 PM  
Blogger alfredo said...

Bonito tema, yo lo que si recuerdo mucho, y me sirvió evidentemente, era un libro de senda, de la editorial santillana, protagonistas: Toni Moncho y Mina y el gatoi dario. menudo libro, me lo llegué a aprender de memoria. me encantaría volver a tener uno de esos, creo que era de 2º de e.g.b.

Tambien recuerdo los boligrafos "BOLIN" de plstico en dos colores.

el pegamento UHU el del buho.

y recuerdo mi estuche de plastico, de la familia telerin, hoy poseo uno nuevo que compré en ebay por 20 euros, que cosas.

tambien recuerdo mis bambas ó zapatillas deportivas JOMA, que imitaban a las adidas, pero mas baratitas claro, y las chirucas, joer las chirucas, eran indestructibles.

en fin una maravilla de epoca, como mi balon de futbol Tango de adidas, que me llevé al cole, y allí se perdió :(

11:54 AM  
Blogger ElEcTrA (Moderador) said...

Amigos, sí que existen los folios del galgo. Poned en google folios galgo Parchemin. Un saludo, nostálgicos.

2:33 PM  
Blogger JoBi said...

Y el día que descubrí los rotuladores de punta fina Inoxcrom me cambió la vida. Yo era de Bic naranja, de Imedio y una cola de bote azul y tapa blanca. Además del compás, la bigotera.

3:19 PM  
Anonymous Anonymous said...

Hola, me encanta el tema.

Junto con la regla, el cartabón, la escuadra y el transportador, aquella cosa rarísima llamada plantilla de curvas (se usaba en dibujo técnico y no servía para nada).

Los p... rotrings, carísimos, y que se estropeaban continuamente (había que tenerlos en remojo en alcohol, o algo así). Todavía tuve que usar alguna vez el tiralíneas (vaya marranada).

Las gomas blancas y grises, con la parte gris supuestamente para borrar bolígrafo (y que sólo servía para agujerear el papel).

La falsilla.

El papel milimetrado. El papel vegetal. El papel pinocho. Las láminas recuadradas (para dibujo).

Ya me iré acordando de más cosas...

Jua Nete

5:08 AM  

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