Quic's World

Todo es marcha, amigos.

Wednesday, July 12, 2006

Ya tengo mi corona

Una de las mejores anécdotas de ATT es aquella en la que ella y una amiga, perjudicadas perdidas una noche de verano, dieron la brasa a un pobre dependiente del Burger King para que les regalase unas coronas de papel porque ellas eran "las reinas de la fiesta". Yo hoy he sido un poco reina de la fiesta, pero con mucho menos glamour.

Hoy me han puesto una corona. En una muela, en concreto. Hace unas semanas llegué al dentista sin ningún dolor y salí con un gran dolor de corazón, porque me sacaron 320 euros para empastarme dos muelas que no me dolían y para ponerme una corona en otra que tampoco me causaba ninguna molestia.

Así debe ser el dentista siempre, pero como yo he ido poco, me sorprendió. Te sacan la pasta por hacer un trabajo fundamentalmente de albañilería, como ha quedado hoy claro en una conversación entre el doctor y una enfermera. Ella, en un momento dado, ha dicho: "¿Cómo quiere que le deje el cemento, más líquido o cremosito?" Al escuchar esta última palabra he pensado en si estaban utilizando un lenguaje en clave para hablar de futuras relaciones sexuales entre ambos, pero no. Efectivamente, el tipo me ha puesto cemento en la muela para sujetar la corona. Qué glamour.

Y ya que estoy metido en esta disertación, voy a dar unos consejos a los dentistas, porque me he aburrido la tira en esa consulta y para la pasta que te sacan deberían hacértelo más ameno:

- Hablar a los pacientes: Joder, estás ahí tirado sin hacer nada más que escuchar cómo sorbe tu saliva ese aparatejo (¿qué hacen con la saliva? ¿La reciclan para hacer cosméticos? ¿Se la dan a Ferran Adriá para que haga aire de baba?) y te aburres. Coño, dentista, explica un poco qué estás haciendo o cuéntate un chiste sin gracia, para que no se ría el paciente y le claves un garfio en el paladar. Está claro que conversación no puedes tener, pero más ameno sí que se puede hacer.

- Poner una cámara en tu boca: Eso no estaría mal, para, por lo menos, ver qué te están haciendo, que ha de ser apasionante. En realidad, mientras el tipo te mete las manos en la boca tú tratas de verlo en algún reflejo, pero no se ve nada. Yo he intentado sacar algo en claro del reflejo de la lámpara (se ve cero) y en las gafas de triatleta del propio dentista, pero me daba palo mantener la mirada no fuera a pensarse que le estaba mirando a él a los ojos y creyese que quiero un rollito sexual entre nobocaínas e hilos dentales. No es el caso.

- Ponerte una tele: No podrían poner cosas de risa, claro, porque te podrían hacer un estropicio en la boca si se desvía un garfio, pero sí un documental de la vida de Belén Esteban, unos episodios de Twin Peaks o comprar los derechos de las pelis de Jaimito, que desde que Telecinco se ha vuelto seria (¡jar!) ya no las dan. Incluso podrían sacar pasta poniendo publicidad. ¿Lo patento?

El Mundo de Quic, el Mundo de Quic. Marcha marcha, es genial.

3 Comments:

Blogger mari-ici said...

otra sugerencia es que tu dentista este bueno/a como el mio de Tenerife que además tenía tele y jamás de los jamases me hizo daño, lo tenía todo. Lástima que no haya encontrado nada parecido en Madrid, y ya he probado 3, al menos el último me da todas las drogas que le pido y no sufro.

6:38 AM  
Blogger Elenita said...

nada nada, que el mío habla y entre la mascarilla y que el tío es sevillano del tó no se le entiende nada, y tú ahí con la boca abierta intentando 1)entender y 2) responder, con lo cual todo se traduce en un monólogo inútil.

6:11 AM  
Blogger Sylvia said...

novocaína.

1. f. Quím. Hidrocloruro de procaína utilizado como anestésico local.

PD. Seguro seguro seguro que ha sido error de teclado... ;-)

3:32 AM  

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