¿Cómo será la ETA? (1)
Ayer detuvieron al jefe de logística de la ETA. Desde siempre me ha hecho mucha gracia lo reglado que parecen tener los puestos del organigrama estos tíos, como si la ETA fuera una empresa multinacional con sus sedes, sus oficinas y sus comerciales. Me imagino que la ETA tendrá un edificio central, pongamos que el Barakaldo, con su guarda en la puerta (¿contratarán a un guardia jurado o tirarán de cantera?), sus plantas, sus departamentos y todo el lío. Me imagino un día en la sede de la ETA tal que así. Quede claro que los nombres de los protagonistas son ficticios, y cualquier parecido con la realidad es culpa, por supuesto, de la propìa realidad.
Oficina de la ETA. Interior, día. De las paredes cuelgan carteles de presos. En sus mesas, los currelas de la ETA se escaquean leyendo el Gara en horas de trabajo y en el Euskochat. Los más antiguos están haciendo la parada del txikito y el pintxo de media mañana. Los más jóvenes mesan sus melenillas.
Entra por la puerta Etarrazo, el actual jefe del aparato militar, como reza la placa de su despacho. Viene con el clásico atuendo de jefe etarra: vaqueros, sudadera de los Presos, zapatillas de montaña, aro en la oreja. Su interlocutora es Matxaka, su fiel secretaria.
Etarrazo: ¿Pues no me llama el maketo del Kokotxa y me dice que lo del atentado de hoy si lo podemos dejar para mañana, que tiene dentista?
Matxaka: Mira que me jode, los putos funcionarios de la ETA. Llevan toda la vida con el contrato fijo, cobrando los trienios por lo del Proceso de Burgos y la hostia, y no se implican ni hostias. Claro, como no hay quien los mueva de la silla... ¿Y qué le has dicho?
E: Que no me jodiera ni hostias, que me cagaba en Diole y que dejase de escaquearse. Que en la ETA el que se duerme le levantan la silla y que si seguía en plan peneuvista... Bueno, no te digo más que le menté a Yoyes...
M: ¿A Yoyes? Ahí te veo suelto. Es que no puede ser, Etarrazo, que nos estamos ablandando...
E: Ya te digo. El otro día enganché a Txitxarro escuchando al Julio Iglesias. Pero con sentimiento, oyes, y ya le dije: "Aupa, Txitxarro, como te vuelva a ver así digo por ahí que te vi en una herriko con uno de Aralar". Y se achantó, claro. Y le advertí de que no lo diría por ahí, que pueden empezar las habladurías...
Tengo que currar. Mañana si tengo tiempo, sigo. Ha nacido un bestseller, me temo...
El Mundo de Quic, el Mundo de Quic. Marcha marcha, es genial.





No sé si os habéis enterado de que se ha muerto Paco Fernández Ochoa. Igual no, si vivís en cavernas o sois unos ascetas del Ampurdán, pero yo creo que en una de las cientos de horas televisivas dedicadas ayer a este hombre igual sí que os lo contaron. También os habréis dado cuenta de que Paquito no es que fuera un grandísimo deportista (ganó el oro en Sapporo con 21 años y en el resto de su prolija carrera, según escuché ayer, un bronce en un Mundial por todo mérito), pero como ganó la primera medalla olímpica patria y encima en una cosa tan pcoo española como la nieve, pues ha quedado para la posteridad. Vale, la medalla tuvo mérito. Pero por lo que debería ser recordado Paquito es por la vestimenta que llevaba ese día. No se puede ser más trendy. Bien es cierto que luego en el podio se puso una capa y un sombrero cordobés, no se sabe si para hacer patria o si para homenajear a El Zorro (o al logo de las bodegas Sandeman), pero este dato lo obviamos, que para eso Paquito está muerto, y de los muertos siempre se habla bien y se es muy amigo.
